lunes, 13 de junio de 2011

FELIZ DIA DEL TRABAJADOR



Ingratamente sorprendido quedé este pasado domingo cuando inesperadamente comencé a recibir una inmensa cantidad de mensajes de felicitación por el día del trabajador, lo cual me pareció verdaderamente irónico, porque jamás la clase trabajadora en este país había estado tan golpeada y tan humillada como en estos momentos en que paradójicamente el gobierno del presidente Chávez ha manejado los recursos más astronómicos que gobierno alguno haya tenido.
Y es que sólo hay que encender el televisor para darse cuenta que aproximadamente 6 de cada 10 noticias tienen que ver con trabajadores reclamando salarios justos, reivindicaciones, deudas acumuladas, despidos injustos, maltratos por parte de las fuerzas públicas bolivarianas por ejercer el derecho a la protesta, persecución de trabajadores de la economía informal y hasta sicariato y encarcelamiento de dirigentes sindicales.
Entonces yo me pregunto si realmente hay un motivo para celebrar o sentirse feliz por estarse conmemorando un día como este en el que la gran mayoría de los trabajadores venezolanos deben estar experimentando sentimientos de frustración y rabia.
Este gobierno que se hace llamar “Obrerista”, lo único que ha hecho es dejar en la calle a miles de trabajadores por el solo hecho de no comulgar con los caprichos del Dios supremo de la revolución, que no obedecen en nada a claros fundamentos ideológicos.
Botaron a más de 20 mil trabajadores de PDVSA, dejaron en la calle a cientos de miles de trabajadores pertenecientes a contratistas y empresas expropiadas y posteriormente quebradas. Cada día se suman más empresas a las cientos que han tenido que cerrar sus puertas por acoso y políticas públicas claramente orientadas a acabar con la iniciativa privada, sin ver que a quien realmente hacen daño es a la cantidad de trabajadores que se quedado sin el sustento de sus hogares.
Los salarios de hambre de profesores universitarios, médicos, trabajadores de la administración pública en general, enfermeros y enfermeras que tras una huelga de hambre de más de 35 días, tuvieron que hasta coserse los labios para lograr que se escuchara su clamor por un salario “justo”, es otra clara evidencia del irrespeto y el desprecio que siente este gobierno por la clase trabajadora.
No se discuten contratos colectivos, no existe una política de seguridad social y como si fuera poco tenemos 12 años esperando que los muy ocupados representantes del pueblo en nuestra gloriosa Asamblea Nacional, discutan y aprueben la tan esperada ley del trabajo.
Todo esto sin contar con las amenazas a los trabajadores de la administración pública para obligarlos a que pasen a formar parte de las filas del PSUV y de asistir como borregos a cuanta marcha se les ocurre para reivindicar al omnipotente líder de este gran desastre, so pena de perder sus puestos de trabajo.
Qué pena me da ver la concentración roja rojita que respalda y celebra no se qué en este día, porque en vez de estar al menos descansando, muchos y muchas, sin temor a equivocarme deben estar obligados como hace algunos años a este humilde servidor con una bronquitis a cuestas y ante una convocatoria a una marcha me dijeron “agarra tu gripe, la metes en una maleta y te largas pa´ la marcha”, cosa por supuesto que no hice, lo cual me costó todavía formar parte de la estadística del 8,6 por ciento (según el INE) de desempleados que hay en este país.


Jorge Olivares Acosta

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